Cuando la memoria y la profecía de la Iglesia parecen desvanecerse, cuando nuestros espíritus se oscurecen y no logran reconocer la voz del Buen Pastor, ven ESPÍRITU DE SABIDURÍA.
Cuando con nuestras palabras no logramos transmitir a este mundo (que es el nuestro) alegría y paz, cuando nuestra fe parece esfumarse, cuando la docilidad y la obediencia a tu Palabra parecen cosas de otros tiempos… VEN ESPÍRITU DE CONSEJO, haznos anunciadores creíbles y convincentes de la Palabra que salva.
Cuando los poderes de este mundo parecen envolvernos, cuando el miedo o la decepción parecen tomar el control de nuestra vida, cuando la injusticia o la división rompe la comunidad de tus fieles, ven ESPÍRITU DE FUERZA.
Cada vez que necesitamos purificar nuestra mirada y nuestros deseos, hacer el uso adecuado de los bienes de la naturaleza, de la tierra, de los bienes espirituales… ven ESPÍRITU DE CIENCIA.
Cada vez que huimos de tu amor, de tu intimidad, del don de tí mismo… cada vez que hemos ignorado la profundidad de la revelación, tu deseo de tenernos contigo y en ti, ven ESPÍRITU DE INTELIGENCIA Y DE SANTIDAD… envuélvenos, consuélanos… transfórmanos en tu amor.
Cuando estamos secos por dentro, y no vemos la ternura del Padre, cuando las oraciones, imágenes, guiños de la naturaleza, de la vida, de las personas… nos dejan igual de indiferentes… ven ESPÍRITU DE PIEDAD, danos un corazón sensible… haz de nosotros una morada estable de tu presencia.
Cuando nos sentimos fuertes y orgullosos de nosotros mismos, capaces de hacer nuestro propio camino (sin necesitar de nada ni de nadie) y ya no volvemos la mirada hacia ti, hacia tu proyecto… ven ESPÍRITU DEL SANTO TEMOR DE DIOS, capaz de estar a la altura de la imagen que has impreso en cada uno de nosotros, huella de tu propio ser.