Los Carmelitas Descalzos en Tierra Santa

Los Carmelitas descalzos volvieron al Monte Carmelo y ahí están de forma definitiva. Actualmente están organizados en una Delegación general compuesta por 15 miembros, provenientes de diversos países del mundo: Australia, Brasil, India, Israel, Italia, Líbano, Madagascar, México, Polonia y España.

Doce de ellos viven en el convento Stella Maris, considerado como «Casa Madre» y centro de espiritualidad para toda la Orden. Los frailes viven según el espíritu y las tradiciones del Carmelo, siguiendo los pasos de sus predecesores, según las huellas trazadas por Santa Teresa.

Como expresión del «celo ardiente por el Dios vivo» participan activamente en la liturgia de la horas y en la celebración eucarística y en la oración contemplativa.

Los frailes acogen a los peregrinos que visitan la Basílica, ofreciéndoles una presencia pastoral y espiritual; acompañan diversas comunidades religiosas de Haifa y alrededores; ofrecen su servicio pastoral a la comunidad de filipinos, indios, y cingaleses que trabajan en Haifa y en las ciudades circondantes.

Los hermanos de Stella Maris están presentes también en el Muhraqa, un complejo que pertenece también a los Carmelitas descalzos. Situado sobre la cima del Monte Carmelo, la tradición ha identificado el-Muhraqa como el lugar donde tuvo lugar el dramático episodio que vivió el profeta Elías, en presencia del rey Acab y del pueblo de Israel, cuando desafió a los profetas de Baal haciendo bajar fuego desde el cielo que consumó el sacrificio, demostrando así quien era el verdadero Dios.

La Orden de los Carmelitas descalzos se ha comprometido promover y dar a conocer este lugar que custodia la memoria de un importante episodio de la vida del profeta Elías, figura de gran relieve para la tradición carmelitana. Al Muhraqa afluyen cada día muchos peregrinos, y esto abre nuevas posibilidades y perspectivas desde el punto de vista pastoral y espiritual. A pesar de las diferentes dificultades, los Carmelitas descalzos se comprometen a garantizar una presencia estable en el Santuario y una acogida siempre más cualificada a los peregrinos.

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