El convento de Jerusalén

Tuvimos que esperar hasta el siglo XX para que los PP. Carmelitas Descalzos tuviéramos un convento en la capital de la Tierra Santa. El 9 de marzo de 1934 se bendice el nuevo convento que los Carmelitas Descalzos tendrán en Jerusalén. El lugar elegido, fue provisorio, y pertenecía los PP. Dominicos (la figura del P. Lagrange, OP aparece en esta crónica. El fin principal de la fundación fue el de tener un lugar donde hubiera frailes que pudieran especializarse en Sagrada Escritura. Inauguración, primera comunidad y primeros estudiantes nos muestran estos breves relatos de la Crónica del Monte Carmelo:

«Jueves 8 de marzo. Los RR. PP. Gabino y Carmelo y el Hermano Daniel son designados para la fundación de Jerusalén. Hace unos días que Fr. Daniel ha ido para poner la casa en orden. Hoy los dos padres conventuales dejan el Monte Carmelo y van hacia su nuevo destino, donde van con N. P. Vicario, el R. P. Agustín, Procurador del Monte Carmelo, el M. R. P. José, Vicario Provincial Apostólico de Siria y el R. P. Gabriel que deberá atender la música de las ceremonias de instalación. El M. R. P. Custodio de Tierra Santa está invitado como también los RR. PP. Dominicos de Jerusalén, de los cuales somos vecinos. También se espera la llegada del R. P. Edmundo, superior de nuestra casa en el Cairo. Su Beatitud Mons. Barlassina, Patriarca Latino de Jerusalén bendecirá la capilla y el convento. Mañana por la mañana S. Excl. Mons. Fellinger, obispo auxiliar del Patriarca, dirá la misa votiva de San José, Patrón de la Capilla. Esta es la dirección del nuevo convento: Rev. Padres Carmelitas Descalzos. P.O.B: 1002, Jerusalén. PALESTINA.

La nueva residencia que por algún tiempo lo fue de los Padres de Santo Domingo, está situada en la Vía de Damasco, extramuros de la ciudad y a corta distancia da la puerta del mismo nombre; y aunque pequeña, cuenta con una devota capilla, diecisiete celdas bien orientadas y las demás dependencias necesarias para una Comunidad; los tres religiosos que por ahora forman la comunidad son españoles, los PP. Gabino de la Virgen del Rosario, Carmelo de Jesús Crucificado y H. Daniel del Espíritu Santo, y está puesto bajo la advocación del glorioso Patriarca San José, protector de toda la Orden Carmelitana.

En nuestro último número en la página 85, os habíamos hablado de la inauguración de nuestro nuevo convento en Jerusalén, haciendo mención de los huéspedes que esperábamos para tal acontecimiento. Este convento enseguida recibirá jóvenes padres de toda la Orden, que hayan acabado sus estudios en el Colegio Internacional de Roma, y designados para venir a hacer en Jerusalén, un año de práctica en Sagrada Escritura. La fundación fue aprobada en nuestro último Capítulo General y la Sagrada Congregación de Religiosos dio su Placet el 8 de agosto de 1932.

Encargado de encontrar en el lugar, esperando de edificar un nuevo convento, N.R.P. Vicario del Monte Carmelo se acerca a Jerusalén, y por felices circunstancias, se le ofrece el pequeño convento enclavado en la propiedad de los Padres Dominicos de San Esteban. Es en esta modesta casa que los sabios profesores dominicos iniciaron su instalación en Jerusalén, antes de construir la actual Escuela Bíblica y arqueológica francesa. El R. P. Lagrange pasó aquí los doce primeros años de su laboriosa vida en Tierra Santa.

La elección del puesto ha sido del agrado de nuestros Superiores Generales, los primeros conventuales, fueron elegidos de la comunidad del Monte Carmelo, que se encarga también del mobiliario y de los gastos.

La capilla y la casa fueron bendecidos el 9 de marzo por S. Excl. Mons. Barlassina, Patriarca de Jerusalén, y el día siguiente, 10 de marzo, S. Excl. Mons. Fellinger, auxiliar del Patriarca, celebró el Santo Sacrificio de la Misa en la Capilla.

Los estudiantes destinados para iniciar sus estudios de Filosofía han llegado en grupo, bajo la tutela del P. Isidoro, el cual estudiará en Jerusalén los estudios de Sagrada Escritura. (1934, septiembre).

Viernes 23 de noviembre. De paso el P. Gebhard de San Lauren de la Provincia de Baviera, va a Jerusalén para seguir el Curso de Sagrada Escritura».

P.  Óscar I. Aparicio Ahedo, ocd

 

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