Carta a toda la diócesis con motivo del tiempo de Adviento

El Adviento es un tiempo de espera, la espera de la llegada de nuestro Salvador Jesucristo en la vida de cada uno de nosotros, en nuestras comunidades eclesiales, en nuestras parroquias y en nuestra diócesis. Esperando en vigilancia y oración, mientras constantemente reflexionamos sobre las lecturas bíblicas de esta temporada litúrgica. Es un tiempo de esperanza y conversión. El advenimiento de Jesús no es posible sin nuestra respuesta activa y personal.

En esta ocasión, me gustaría mantenerlos informados de lo que se está haciendo en el campo pastoral de nuestra diócesis. Como ya saben, se ha creado una Oficina Pastoral en la diócesis, en Jerusalén y en Ammán, para promover y organizar nuestra actividad pastoral, en continuidad y en consonancia con lo que se ha hecho en el pasado. Es una iniciativa importante. Esta oficina está compuesta por sacerdotes parroquiales, religiosos y religiosas, y especialmente de laicos y parejas de todas partes de la diócesis. Esperamos que este órgano contribuya a la vitalidad de nuestra vida pastoral en este momento del camino de nuestra diócesis. De hecho, hay muchas transformaciones en nuestra sociedad y comunidades que requieren nuevas perspectivas y nuevos enfoques pastorales.

El Consejo se ha puesto a trabajar. En colaboración con la comunidad de sacerdotes, el tema elegido para nuestro ministerio pastoral este año y el próximo, según sea necesario, es la FAMILIA. Como bien sabemos, la familia es el corazón de nuestras parroquias, ya que la parroquia es el núcleo de nuestra diócesis. Trabajar para la renovación espiritual y eclesial de la familia significa trabajar para la renovación de toda la diócesis.

Para esto, hago un llamamiento a todos, a los fieles, a los párrocos y a las familias, pidiéndoles a todos que respondan con generosidad y compromiso con las iniciativas que se tomarán en el desarrollo del ministerio para el cuidado pastoral de la familia. La colaboración y la participación de todos son esenciales para ese trabajo.

Dicho esto, saludo a todas las familias cristianas de nuestra diócesis. Tú eres la esperanza de la Iglesia. Tú eres la Iglesia doméstica, donde se siembran las primeras semillas de la fe, a través de la palabra y de tu fe vivida cada día, a pesar de las dificultades de la vida, siguiendo el ejemplo de la Sagrada Familia de Nazaret y Belén, Jesús, María y José. .

Les deseo un Adviento de esperanza, alegría y conversión interior, en previsión de la Navidad, que es una Epifanía de Dios en medio de nosotros.

+ Pierbattista Pizzaballa

Administrador Apostólico

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